martes, septiembre 05, 2006

Hace tanto tiempo (V)

(Relatos bajo el flexo)

El siguiente relato, al contrario que los otros que escribo, tiene la peculiaridad de ser un cuento compartido: cada capítulo ha sido escrito por un autor diferente. Por tanto, se recomienda leer los capítulos anteriores para su total comprensión:



V

Era hora de actuar, las investigaciones no daban para más. Tenía aún la cabeza revuelta por falta de sueño, alimentación, sobredosis de cafeína… ¿de verdad había tenido hace unas horas la sensación de ser controlado? “Control mental”, recordó, y por un momento, se le vino de nuevo la ilusa idea de que Marta, de alguna manera, estaba llamando su atención.

Para aclararse, fue a un bar de la calle a reponer fuerza
s. La escasa información que el gobierno proporcionaba acerca del departamento de Control mental indicaba que era una sección de gestión de documentos y diversas tareas administrativas de complicada maniobra humana. Estos trabajos estaban asignados a convictos controlados mentalmente, tal era la pena por sus delitos. Pero, claro está, testigos clandestinos afirmaban que, en verdad, servía como tapadera para mermar la inteligencia de rebeldes contra el sistema, de sabios, artistas y científicos con más de una revelación o teoría prohibida que haría tambalear el sistema entero. Si Marta pertenecía al segundo grupo, puede que jamás la dejen marchar.

Acabó un mohoso sándwich y fue directo a la planta de Control mental en busca del responsable. Allí lo dejaron esperando veinte minutos en una incómoda butaca: brillante tecnología la de mitad del siglo XXI, pero no saben hacer una maldita silla en condiciones. De pronto, una mujer salió de un acceso restringido. Un momento ¿de verdad era… una persona? Aquella chica se movía como un robot, sus articulaciones eran forzadas, los movimientos de una muñeca de juguete eran más naturales que los de aquella mujer. La siguió lentamente por el pasillo hasta una enorme puerta de acero con reconocimiento láser, que se abrió tras leer la frente de la extraña mujer. Sólo pudo ver unas décimas de segundo hasta que volvió a cerrarse, pero nadie podía negar lo que vio: una enorme sala con largas hileras de personas automatizadas, de hombres y mujeres robots esclavizados.
- Le dijeron que no podía moverse de su asiento
-dijo alguien detrás de él. Se volvió y encontró a una persona alta en bata blanca y con gafas-. Soy el responsable de la planta, debería haberme esperado -repitió más seriamente.
- ¿Qué era esa sala?
- La sala de Control mental, donde los convictos trabajan en armonía para la sociedad que tanto le quitó. La deuda perfecta, ¿no le parece?
- Si, anular el pensamiento fue el eterno sueño del poder dirigente.
Aquella frase le molestó al encargado, así que fue directo:
- ¿Qué desea?
- Busco a la ciudadana 999999.

- A la 999999 -repitió con interés, ¿sabía quién era sólo con el número?-. Llega puntual. Hoy mismo termina su condena.
- ¿Hoy? -preguntó extrañado, de nuevo pensó en la ilusión de haber sido llamado por ella-. ¿Qué delito cometió?
- Información confidencial. ¿Y qué relación tiene usted con ella? -inquirió el encargado.
- Información personal.
- Comprendo… -el encargado enderezó sus gafas-. Pero la normativa expresa que para llevársela debe demostrar que es familiar suyo.

- ¿Es que no puede salir ella sola?
- No, las personas expuestas al control mental no recuperan su estado natural.
Aquello lo heló. Recuperó el aliento; para sacar a Marta de allí tuvo que demostrar su relación con ella a base de fotografías y cartas escritas. Esa noche se la traerían a casa.

A medianoche abrió la puerta de su casa y allí la
tenía ante él... Igual que en el sueño que había tenido antes, aquel en el que ella venía a su casa como en la última cita. Pero aquella Marta que tenía presente era muy distinta. Él la miró fijamente, sus ojos azulados perdieron brillo, tenían la mirada perdida, la cabeza inclinada, no respondía por sí misma, interactuaba por instinto, parecía ser. Él empezó a hablarle, a contarle recuerdos en busca de una respuesta coherente:
- Hace tanto tiempo. No puedo creer que estés aquí. ¿Pero qué te han hecho? Por favor, dime que te acuerdas de mí -y decidió atacar con la máxima carga emocional-. ¿Sabes que te quiero?

Pero no hubo respuesta. Sin embargo, el sistema de Control mental tenía un fallo que ni siquiera sus creadores conocían. El estado mental de Marta, de cualquiera persona dominada por el control mental, no era mermado por completo. Los estímulos que recibían eran manifestados tardíamente, eran mentes con sentimientos retardados. Por eso, Marta, en la noche, sola en un rincón de la habitación, respondía en el silencio:
“Hace tanto tiempo… sí… me atraparon… me acuerdo… yo también”. Y sonreía.




El siguiente capítulo lo escribe Papa Pan.
Y la resolución del relato de nuevo a cargo de Terminus.


Ilustración de Samagarú.

10 Comments:

Blogger papa pan dijo...

Disculpa, pero no queria agobiarte, estare encantado de continuar.

Un abrazo

10:23 p. m.  
Blogger Elenita dijo...

walaaaaaaa acabo de leer ahora la historia completa... (hasta ahora, claro) y me gusta!!!
Espero con ansia la próxima entrega!

11:56 p. m.  
Blogger Mayka dijo...

:) que puñetero arte tenéis... siguiendo la pista

12:17 a. m.  
Blogger illeR dijo...

Que guapa la idea!!! : D

Menuda intriga me habeis creado entre todos....no tardeis!!!

2:12 a. m.  
Anonymous aiyana dijo...

Plas plas plas plas Son aplausos... a esperar la siguiente entrega

12:02 p. m.  
Blogger terminus dijo...

Juas... ya llevo releidas todas las partes al menos tres veces. Vaya, realmente ahora me habéis puesto a prueba. A ver si se me ocurre otro final, el que tenía pensado no vale o... tal vez sí.

Un abrazo

Edu

4:08 p. m.  
Blogger Gacela dijo...

Qué wena esta parte!!! Qué intriga, voy corriendo donde Papa pan... :-)

5:44 p. m.  
Blogger morrigan dijo...

me has dejado boquiabierta.... era justamente lo que pensaba, pero no me salian las palabras!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Eres un artista!!

Saludos( desde algún pueblo del pirineo andorrano)

10:08 p. m.  
Blogger florecilla de alcanfor dijo...

Buenísimo, se nota tu estilo.
A ver cómo se resuelve...


(Gracias por tu comentario, es que ando liada, empecé las clases el lunes y me parece que no tengo tiempo de nada, a ver si actualizo el fin de semana. No sé si lo habrás visto, pero hay una novedad ;) -mira en mi perfil de usuario-)

9:12 p. m.  
Blogger Carlos (sr. Chow) dijo...

Gracias por vuestros comentarios.

Como podéis ver, no estaba el capítulo completo al 100 %. Faltaba una ilustración, que ha sido obra de Samagarú.
Una colaboración artística que es muy probable que veráis a menudo (espero) en el blog.

Saludos (sin controles mentales).

6:22 p. m.  

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